viernes, 1 de mayo de 2015

Tarta de chocolate y plátano (o lecciones para improvisar una tarta)

No me acabo de acostumbra a esa manía que tiene la vida de sorprendernos. A veces truncando nuestros planes y otras, proponiéndonos cosas. 
Perder el autobús, equivocarte de calle, hablar con un desconocido...en el fragor de la batalla, a veces no percibimos que estos cambios imprevistos, estas sutilidades del universo, determinan la dirección que toma nuestra vida. 
Por eso es importante intentar no tomarse a mal los contratiempos y sacarles partido, poniendo esas dificultades a tu favor. 
Todo esto tan espiritual o se pone en práctica en el mundo material o de poco vale pensarlo. Y en esta entrada viene a cuento porque resulta que me encontré en mi cocina con lo siguiente:
- 2 plátanos en riesgo de putrefacción
- un brick de leche de sésamo que no me acaba de gustar
- un paquete de magdalenas veganas más secas que una alpargata
No me gusta tirar comida pero tampoco comer algo que me desagrada, así que antes de que los plátanos se vistiesen completamente de luto y antes de que las magdalenas fuesen catalogadas como arma blanca vegana, improvisé una tarta.



Qué necesité para crear una tarta de cacao y plátano sobre la marcha?:
- 3-4 magdalenas secas (o bizcocho alpargatero)
- 1/2l. de leche de sésamo (o la que tú quieras)
- 2 plátanos ultra maduros (u otra fruta en edad de jubilación)
- 1 cucharada de tahin (puedes cambiarla por la crema de semillas o frutos secos que tengas en casa)
- 2 cucharadas de cacao (o algarroba)
- 1/2 cucharadita de vainilla en polvo (puedes obviarla o sustituirla por canela)
- 1/2 cucharadita de stevia (opcional)
- 1 cucharada de kuzu (o arrurruz o maicena)
- 1 cucharadita de agar-agar en polvo

Cómo me hago la tarta en un plis?:

1.- Cortar las magdalenas en rebanadas de 1-2 cms y disponerlas en una bandeja
2.- Batir el resto de ingredientes excepto el kuzu y ponerlo al fuego medio durante unos 5 mn. 
3.- Añadir el kuzu y dejar al fuego 1-2 mn más.
4.- Verter encima de las magdalenas y dejar enfriar
¡Disfruta de tu creatividad!

viernes, 12 de diciembre de 2014

Habas frescas y setas con isla de arroz al azafrán

Estoy muy orgullosa de esta receta. Una receta que no tiene ná y lo tiene tó. Es una de esos platos que un vegano le da a esa gente que "come de todo" (ja!) y oye, ni se enteran de que no lleva chicha. 
No sé si me explico. Si una dice que va a cocinar vegano, los comensales en su cabeza normalmente ven una ensalada insípida o una comida aburrida que les dejará con ganas de comer un bocata de jamón de postre. Pero cuando prepares este plato a cualquiera ni siquiera tendrás que mencionar que no lleva carne, pescado ni huevos porque no se percatarán. Además, tiene esa contudencia y aroma de los platos caseros y sobre todo y ante todo el espíritu de lo que los anglófonos llaman "confort food", es decir, que nos transporta por el espacio-tiempo a lugares, personas y estados de nuestra infancia; a momentos en los que nos sentíamos seguros, arropados y despreocupados. Y es que la primera manera de conocer el mundo es a través de nuestro sentidos y esas sensaciones crearon nuestro particular e íntimo universo infantil. Si queréis retomar ese mundo de vez en cuando, preparad platos como este y disfrutad!



Ingredientes:
- 1 kg de habas frescas
- una buena cantidad de setas silvestres (unos 400gr. aproximadamente). Yo utilicé angula de monte y champiñones portobello pero irían genial boletus, níscalos o lepiotas pero lo ideal es utilizar setas locales, las que proliferen donde tú vivas.
- 1 cebolla grande a rodajas finas
- 4 dientes de ajo picadito (retirando previamente el brote central)
- 2-3 hojas de laurel
- agua mineral o de manantial (o filtrada)
- sal marina
- aceite de oliva virgen extra
- 2 vasos de arroz semiintegral
- una pizca de hebras de azafrán

Manos a la obra:
1) Sofreir en una olla ligeramente la cebolla y 3 dientes de ajo con una pizca de sal en un fondo de aceite
2) Añadir las habas, las setas (enteras si son pequeñas o fileteadas si son grandes)y el laurel. Darle unas vueltas, cubrir bien de agua y dejar hervir.
3) Bajar el fuego y dejar hacer
4) Mientras tanto, vamos haciendo el arroz: majamos un diente de ajo con azafrán en un mortero y lo sofreímos unos segundos en un poco de aceite en un cazo. Agregamos el arroz, le damos unas vueltas y añadimos 4 vasos de agua. Cuando hierva, bajamos el fuego.
5) Las habas las salamos cuando empiecen a estar tiernas. Si se consume el agua, le añadimos más, siempre fría. El arroz también es mejor salarlo en los últimos minutos. Estará listo cuando se haya "bebido" toda el agua.
6) Se puede servir dando forma al arroz con la ayuda de una taza y después sirviendo las habas alrededor.
Te recomiendo completar la comida con algo verde y crudo o poco cocinado (al vapor o escaldado) para aportar frescor y textura crujiente.
Y LO QUE TODXS SABÉIS...EL PLATO DE CUCHARA, MAÑANA SABE MEJOR

jueves, 4 de diciembre de 2014

Hamburguesas o croquetas de mijo y lentejas coral al curry (incluye truco y versión tofu)

Escribo este post con la intención de que, al menos unx de vostrxs se atreva a cocinar cereal en grano. 
Resulta que en las últimas décadas nos hemos desligado tanto de los alimentos al natural, tal como se encuentran en la naturaleza, que ni los conocemos ni sabemos qué hacer con ellos.
Esta receta es una de las que más preparo con mijo. La ha probado mucha gente y siempre gusta, así que el éxito si la hacéis esta asegurado. Se trata de hacer hamburguesas de mijo con lenteja coral o, si se prefiere (y yo prefiero), darles forma de croqueta.
El mijo es un cereal pequeñito, en forma de bolas amarillas y se compra en tiendas de comida eco. También lo podéis encontrar en los super pero no está pelado y se vende como alimento para pájaros. Si estáis casi segurxs de no ser pájaros, mejor buscadlo en otro sitio.
2 tipos diferentes de mijo
Es también un cereal sin gluten, ideal para celíacos y que, al cocerse se ablanda mucho, llegando a convertirse si queremos, en un puré. 

Sus propiedades más interesantes son:
- Fortalece el sistema digestivo (estómago y páncreas especialmente)
- Ayuda a regular la glucosa en sangre (indicado en diabetes, candidiasis, bajones de azúcar, etc)
- Mejora la salud del cabello, piel y uñas debido a su contenido en Silicio 
Muy rico en hierro...así a darle caña en                       caso de anemia ferropénica o después de una     donación de sangre o intervención quirúrgica.

A ver, qué pinta tienen esas hamburguesas o croquetas? Pues esta:


Hamburguesa mijo-coral al curry 

Ingredientes
- 1/vaso de mijo
- 1/2 vaso de lenteja coral
- 3 vasos de agua mineral o de manantial (o filtrada)
-verduras de temporada picadas en trozos pequeños
- curry (yo usé el de mis amigos de Orballo)
- para rebozar: pan rallado o harina de garbanzo. También existe un pan rallado de maíz muy rico y que hace que los rebozados queden muy crujientes
- sal marina
- aceite de oliva virgen extra

Preparación
1.- Cocemos el mijo y las lentejas en 3 vasos de agua hasta que absorba toda. Añadimos la sal al gusto en los últimos minutos de cocción
2.- Aplastamos la mezcla para hacerla puré con un tenedor o pisapurés (el mío es como este)
3.- Las verduras las salteamos o hacemos al vapor, las añadimos a la mezcla de mijo y lenteja, mezclamos bien y dejamos enfríar como si fuese masa de croquetas
4.- cogemos cucharadas de masa y les damos forma de croqueta o bien de hamburguesa (yo me ayudé con un aro de emplatar)
5.- Rebozamos en pan rallado o harina de garbanzo y freímos en aceite de oliva v.e.

Truquillo extra: El mijo estará más sabroso si antes lo laváis en un colador bajo el grifo y lo tostáis muy ligeramente en un cazo.

Otra versión: sustituir las lentejas por medio bloque de tofu ahumado y añadirlo desmenuzado junto con las verduras.


croquetas de mijo-coral 
Y a disfrutar con acompañamiento al gusto.
Ideas en las fotos: brócoli al vapor con salsa de almendras, repollo salteado con salsa de tahín-mostaza y ensalada de berros y granada.
Croquetas de mijo y tofu ahumado 

sábado, 15 de noviembre de 2014

Crema coral de raíces

A veces me paso con mis juegos de palabras. Llegan a ser tan idiosincrásicos (lo de inventar palabras me viene por parte de madre) que acabo entendiéndolos sólo yo. 
Así que desentrañaré el título de este post:

Hice una crema muy coral: con lentejas coral, de color coral y con un reparto coral de ingredientes. Lo que en el cine sería Magnolia  o en televisión Sálvame. Pero así como en Magnolia para mí sobresale Tom Cruise, más que nada porque nunca antes lo había visto actuar (sí salir en películas, pero no actuar-actuar)en esta crema también tengo que reconocer que hay un ingrediente que por rara avis en mi cocina, se nota más...EL APIONABO...ese gran desconocido.
Y de raíces. Cuando una dice raíces la gente se imagina un brebaje medieval con ojos de sapo y dientes de culebra. Pero yo me refiero a todo lo comestible que hay bajo tierra: bulbos, rizomas y tubérculos. Eeeem, acabo de leer esta última frase y como que no estoy presentando esta crema como algo apetecible.
Así que voy a la parte gastronómica: Es una crema potente, sabrosa, nutritiva, rica en proteínas y minerales y apropiada para el otoño, época de enraizarse.




Qué necesito para hacer esta crema tan completa?
- 1 apionabo pelado y cortado en cubos
-1 cebolla pelada y cortada en rodajas finas
-1 zanahoria limpia y cortada a rodajas o medias lunas
- 1/2 vaso de lentejas coral
- 1 cucharada de alga dulse
- 2 hojas de laurel
- un chorrito de aceite de oliva virgen extra
- agua ( 1l. aproximadamente)
- sal marina
- semillas de girasol y calabaza

A ver, y cómo la hago?
1.- Calentamos el aceite en una olla y salteamos en él la cebolla con una pizca de sal
2.- Cuando esté dorada, añadimos la zanahoria y el apionabo. Es buen chaval, denle una oportunidad. Añadimos 2 pizcas de sal, el laurel y dejamos hacerse todo un poco, añadimos las lentejas y agregamos el agua que cubra todo generosamente. 
3.- Cuando hierva, bajamos el fuego y lo dejamos hacerse semitapado hasta que las verduras estén tiernas
4.- Añadimos el alga dulse...sin miedo a las algas, que no muerden!y lo dejamos al fuego un par de minutos más.
5.- Retiramos las hojas de laurel, trituramos todo y lo servimos con las semillas tostadas.
6.- Las semillas se tuestan en una sartén a fuego medio y se retiran cuando empiecen a hincharse y a coger un poco de color.
7.- Servir en un plato hondo o taza y degustar coralmente ;)


viernes, 10 de octubre de 2014

Mi cuerpo pide salsa

A la cocina macrobiótica clásica le falta salsa. Literal y metafóricamente. Y esto es así por varias razones:
  • En sus inicios solían recurrir a ella personas enfermas que seguían una dieta espartana en la que los alimentos y formas de preparación eran limitados
  • La alta cocina, lxs grandes chefs e ideólogxs de platos que parecen obras de arte no se han interesado todavía por la macrobiótica
  • La mala interpretación que lxs macrobióticxs dieron a las enseñanzas de sus fundadores. No comprendieron que la filosofía macrobiótica tiene como base fundamental el principio "lo único constante es el cambio". Y tomaron las lecciones de un momento y lugar determinado y las convirtieron en dogma.
       Y aquí me voy a mojar más...Uno de estos dogmas es que, en general, todxs estamos demasiado yin por una alimentación refinada, con exceso de azúcar y lácteos, entre otras razones. Esto ha llevado a muchxs seguidorxs macrobióticxs de renombre a hacer una alimentación excesivamente yangizante y, con ello, a transformar su manera de ser y actuar y, finalmente, a tener una actitud demasiado estricta y poco dada a la creatividad y al desenfado. De hecho, veo a muchxs macrobióticxs enfadados (jujuju, permitidme la licencia, los juegos de palabras me pierden).

macrobiótica divertida: makis, quiche, salmorejo y lombarda con manzana y pasas
Recuerdo que, en una de las escuelas en las que estudié cocina macrobiótica, le comenté al profesor que, en  aquellos platos, faltaba salsa. En aquel momento lo dije literalmente porque sólo supe ver que faltaban salsitas, aliños y algo "para mojar" pero lo que en realidad percibía era que en aquellos platos falta alegría, "SALSA VITAL".

Claro que yo no soy la única ni la primera en hablar de esto. Disfruto, por ejemplo, leyendo el post de Agnes sobre el consumo de esos vegetales supuestamente prohibidos en la macrobiótica y desmitificando que sean el fruto del demonio.


Y me chifla leer artículos como este, tan frescos y motivadores.
Y por último, celebro a más no poder, este curso de alta cocina macrobiótica que espero poder disfrutar algún día.

GLORIA Y YO OS DESEAMOS SALSSSSAAAA!!!
  





sábado, 16 de agosto de 2014

Ensalada a simple vista

Cereales y legumbres en verano? Y eso cómo se come? (fresquito y ligero) Pues en formato veraniego: la ensalada.
Escogemos el cereal (en este caso, cus-cus integral) y le agregamos legumbres cocidas (en la foto, frijol negro) y una buena cantidad de vegetales (para esta ensalada: zanahoria rallada, pimiento rojo, aguacate, hojas verdes, tomate y pepino)


Preparamos un aliño delicioso. Este era cremoso y fresco: hummus de calabacín (parecido a este de Edurne pero sustituyendo las macadamias por anacardos remojados y la cayena por pimentón de La Vera)...es que aún estamos consumiendo calabacines de la avalancha.


cha chaaaaaannnnn!!!!  a que apetece?


Normalmente pensamos en la ensalada como en un acompañamiento. En el extremo opuesto están este tipo de ensaladas; prepararlas hace que comamos un plato muy completo, lleno de fibra, vitaminas, proteínas de origen vegetal, antioxidantes, hidratos de carbono de absorción lenta y, además, que podamos llevarla en un tupper a cualquier parte sin aliños pringosos y sin necesidad de mucho más. Si la queréis hacer aún más completa, coced la legumbre con alga wakame. Esto hará que sea más digestiva y aportaremos minerales al plato. Bon apetit, veraneantxs!

sábado, 2 de agosto de 2014

Avalancha de calabacines

  Donde yo vivo, cualquier minifundista que se precie, anhela que los calabacines ocupen un lugar destacado de su huerta.
  Quien más y quien menos, puso las semillitas de esta cucurbitácea en semilleros o bien compró plantón. Hace semanas todxs vimos crecer exponencialmente las matas y, con ilusión, comprobamos cómo florecían.
  Pero lxs minifundistas somos gente que parecemos de postguerra, con ese pánico a la hambruna y esa tendencia al exceso previsor.
  Esto lleva a que, desde finales de Junio y durante, al menos, 2-3 meses, haya ciertos productos de la huerta que parezcan plagas y que, la sola mención de su nombre haga aflorar en la gente del pueblo caras de pánico, frases que quieren ser de agradecimiento pero que, en el fondo, son de hartazgo y muecas de terror cuando surge el tema. Y los calabacines son el producto del pánico por excelencia.En unos días pasas de los saltitos de gozo y las exclamaciones:
-Ya ha salido el primer calabacín!!!
-Dónde?!
-Allí, mira, aún está pequeñito!
y pasas a...
-Cuántos hay hoy?
-Doce
-Dios mío, por qué??!!! Quién nos queda sin haberle regalado? 
  Así que después de 5 ó 6 cremas de calabacín consecutivas, hay que echar mano de la imaginación e integrar la sobreproducción de cosecha en otras recetas.
   He aquí una de lo más original y resultona que se me ha ocurrido últimamente. He de reconocer que tuve la suerte de tener unos ingredientes de lujo.


 Ingredientes de lujo que yo tuve (y que se pueden sustituir por otros más pobretones):
Alcaparras y sus flores

- Alcaparras recién recolectadas de nuestro minifundio (se pueden sustituir por alcaparras o aceitunas de buena calidad)
- Queso artesanal cremoso de O Cebreiro (cambiar por otro queso similar o queso vegetal...ya hablaremos algún día de eso)
- Salmón pescado en Finlandia a mano y ahumado también allí por un conocido.(Salmón o cualquier otro pescado ahumado por un desconocido)


           Cómo preparar estos rollitos deluxe:
- Si se da la improbable casualidad de que, como yo, tienes alcaparras frescas, lo ideal es que las pongas en vinagre de umeboshi o agua con sal unas horas.
- El siguiente paso, es cortar un calabacín grande a lo largo y en lonchas lo más finas que tu pulso y habilidad te permitan (o puedes utilizar mandolina o máquina cortafiambres, claro)y escaldarlos unos segundos (o ponerlos al vapor), lo justo para que no estén tan rígidos y sean más manejables y seguidamente los secamos.En caso de no tener calabacín, sólo tenéis que pedírmelo y gustosa os lo lanzo a cualquier parte del globo.
- Mezclamos nuestro queso (de vaca, cabra, oveja, frutos secos o leche humana, lo que cada cual tenga por casa)con las alcaparras, un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, pimienta y eneldo.


- Montamos los rollitos como veis en la foto, es decir: lámina de calabacín, encima lonchas de pescado y la mezcla cremosa. Todo ello en la mitad inferior para poder enrollarlo con facilidad.
- Enrollamos y zampamos.





Y OS DEBERÍA QUEDAR ALGO ASÍ DE RESULTÓN...